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CENTER FOR ACTIVE DESIGN

Se trata de una organización sin ánimo de lucro que promociona la salud a través de la arquitectura y de una planificación urbanística centrada en las personas. El diseño de edificios, calles, espacios públicos y barrios ad hoc puede promover la movilidad a pie, la actividad física y la interactividad de los ciudadanos, para así combatir la obesidad y las enfermedades crónicas asociadas a ella, que se han convertido en una auténtica epidemia entre la población estadounidense y se encuentran en ascenso en distintas partes del mundo. Entre los promotores de esta organización están el exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y el departamento neoyorquino de salud.

www.centerforactivedesign.org

PREMIO

Leadership in Active Design: Excellence Award concedido por el Center for Active Design a Pontevedra como pionera de un diseño urbano centrado en las personas que promueve los hábitos de vida saludable. La ONG distingue la excelencia de otros diez proyectos: uno de Estambul (Turquía) y los otros nueve de Estados Unidos, pero sitúa como ganadora absoluta a la ciudad de Pontevedra.

http://awards.centerforactivedesign.org

PROYECTO

COORDINADORES.

  • Miguel Anxo Fernández Lores, médico de familia y alcalde de Pontevedra.
  • José Gómez Viñas, ingeniero civil y funcionario municipal.
  • Daniel Macenlle Díaz, abogado e intendente principal de la Policía Local.
  • César Mosquera Lorenzo, profesor de Matemáticas, pedagogo y vicepresidente de la Diputación de Pontevedra.
  • Anxo Velando, arquitecto y funcionario.
  • Jesús Asser Fole Osorio, arquitecto.
  • Xosé Manuel Tato Camiño, abogado y funcionario.
  • María do Carmen Abeledo Márquez, enfermera.
  • Antón Prieto, responsable de comunicación.
  • Carme da Silva Méndez, química y concejala.
  • Luís Bará Torres, filólogo y concejal.

FILOSOFÍA.Devolver la ciudad a los ciudadanos, a todos, sin distinción de edad, condición física o nivel de movilidad, para que la ocupen, la hagan suya y la defiendan. Un hilo conductor que tiene sus ejes básicos en la priorización del peatón y en la apuesta por mejorar la calidad de vida urbana, la cohesión social y la promoción del medio ambiente.

OBJETIVOS. Pontevedra es una ciudad de 83.000 habitantes, cabecera de una comarca de 250.000 y capital de una provincia de 960.000. El núcleo urbano central y compacto tiene una población que ronda los 51.000 habitantes, mientras que los demás residen en las quince parroquias que integran el municipio. En el año 1999 se puso en marcha un proceso de transformación cuyo fin consistía en convertir a Pontevedra en un entorno amable, saludable y de alta calidad urbana, hecho a la medida de las personas. Una transformación que hoy ya es una realidad y en la que se sigue avanzando.

Los objetivos estaban claros: priorizar a los peatones y garantizar su seguridad; reducir el volumen del tráfico y el uso del automóvil a lo estrictamente necesario; reducir la contaminación (atmosférica, sonora, lumínica) todo lo posible; ampliar las zonas verdes; promover la autonomía de las personas haciendo hincapié en los niños y niñas, mayores, discapacitados y gente con movilidad reducida; promover hábitos saludables y fomentar la cohesión social.

Para alcanzar estos objetivos se adoptaron medidas concretas de calmado de tráfico (velocidad máxima limitada a 30 km/h en todas las vías urbanas, plataformas únicas, pasos de peatones sobreelevados, glorietas para redistribuir el tráfico, estacionamientos gratuitos). También se ganaron espacios públicos a los coches y se habilitaron hasta 40 km de sendas peatonales para el uso y disfrute de los ciudadanos. Además, se sanearon los ríos del municipio y se potenciaron las actividades en la calle. El aumento de la actividad física y la reducción de la carga contaminante (lumínica, sonora y de gases atmosféricos) mejora la calidad de vida y la salud de todos. Precisamente para sensibilizar a los ciudadanos de los beneficios de caminar y de practicar ejercicio físico se crean, editan y difunden los llamados Metrominuto y Pasominuto, mapas que señalan las rutas peatonales detallando, en el primer caso, distancias y tiempos y en el segundo, además, las calorías que se queman en cada circuito.

GESTIÓN. El diseño y puesta en marcha de un modelo de ciudad centrado en las personas, en la priorización del peatón y en la apuesta por una convivencia respetuosa y pacífica de estos con los ciclistas y automovilistas se desarrolla progresivamente con el lastre de no tener un espejo en el que verse reflejados, ya que no existen referentes o experiencias previas similares. Los promotores de la iniciativa encontraron en un primer momento resistencias entre una población que, en su mayoría, aprueba y defiende la ciudad amable, saludable, cohesionada e inclusiva en la que gradualmente se ha ido convirtiendo Pontevedra.

La resistencia inicial tuvo mucho que ver con el miedo a lo desconocido. Esto explica que aquellos pontevedreses que al entrar en el siglo XXI vieron con recelo la peatonalización del casco histórico y la restricción del tráfico en amplias zonas de la ciudad sean ahora defensores de una Pontevedra en la que el ciudadano es el protagonista absoluto. El tamaño reducido de la urbe garantiza la proximidad de todos los servicios y la ocupación de los espacios públicos por las personas, arropa al pequeño comercio, uno de los generadores de riqueza más destacados de la economía local, que también recibe el impulso de una administración pública que impide la instalación de grandes establecimientos comerciales. Aun así persiste una minoría de detractores del actual modelo urbano, integrada por aquellos que defienden como un derecho el uso del automóvil por encima de todo y de todos.

RESULTADOS. Uno de carácter general: la ciudad ha vuelto a ser de los ciudadanos que la ocupan y la reivindican como suya. Además, entre agosto de 1999 y diciembre de 2014, periodo que valora el premio concedido por el Center for Active Design de Nueva York, se pueden concretar numerosos cambios. En cuanto a movilidad saludable: el 67% de los desplazamientos de la ciudad se hacen a pie y el 5% en bicicleta. La promoción de esta última modalidad de desplazamiento continúa siendo una asignatura pendiente.

Respecto al tráfico, se ha reducido en un 30,10% en el casco urbano y hasta un 70% en el centro, lo que se traduce en una caída del 66% en las emisiones de CO2 en general y de hasta el 88% en el centro. Este fenómeno explica, en gran medida, que la calidad del aire que se respira en Pontevedra cumpla los requisitos más exigentes de la Organización Mundial de la Salud.

La restricción de coches y las medidas de calmado de tráfico justifican el éxito de los llamados Caminos Escolares Seguros por los que transitan el 81% de los niños y niñas para ir al colegio y regresar a casa, más de la mitad sin la supervisión de un adulto. Además, los pequeños juegan habitualmente en las plazas y calles de la ciudad.

La seguridad vial en el casco urbano es muy alta. De hecho, no se han registrado muertos por accidentes de tráfico en los últimos quince años, y de los 69 atropellos registrados en 1998 se pasó a solo 4 en en el año 2013.

Una vez retirados del centro urbano los vehículos y los atascos que provocaban, en Pontevedra el sonido dominante es el de los niños y los pájaros. Los pequeños juegan en las calles y plazas y los adultos ocupan los espacios públicos urbanos, accesibles en más de un 90% de los casos.

Mejorar la calidad del aire y el cuidado del entorno permite que en Pontevedra haya hasta 223 especies diferentes de árboles y que se vean nutrias en sus ríos. La presencia de macroinvertebrados constituye un indicador fiable de la buena calidad ambiental.