Aprender de los clásicos fue una de las claves de la transformación de la ciudad. Estos libros sobre urbanismo y ciudad ayudaron en mayor o menor medida a dar forma a la Pontevedra contemporánea.

Clarence Perry. 1929
Este planificador urbano y sociólogo neoyorkino habla de la “unidad de vecindad” como los 5 minutos a pie para definir distancias. La ciudad tendría pluralidad de usos, los colegios debían estar como máximo a 800 m de las viviendas de los alumnos, los comercios a 400 m, el tráfico rodado debía ser derivado por el contorno y las vías interiores debían disuadir el tráfico no deseado y garantizar la seguridad peatonal.

Jane Jacobs. 1961
Escritora y activista, Jacobs ataca la especialización de la ciudad imperante en los años 50 (administrativa, sanitaria, comercial, de ocio…) que obligaba a largos desplazamientos y a utilizar vehículos privados. Propone usos múltiples y manzanas pequeñas que faciliten el tránsito peatonal. Aceras y espacios públicos deben ser el corazón de la ciudad y los mejores lugares para que jueguen los niños y niñas.

Reuben Jacob Smith. 1961
Fue director del británico Laboratorio de Investigación de la Carretera, relaciona el número de víctimas en accidente con la densidad del tránsito. También demuestra que cuantas más medidas para mejorar el tránsito de coches, más conductores se incorporarán, con lo que se consigue mayor congestión.

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Francesco Tonucci. 1991
Este psicopedagogo italiano pone al día las teorías de Jane Jacobs. Para él, los niños y niñas tienen que explorar la ciudad y jugar en sus calles y plazas. Ellos serán los ciudadanos del mañana: si ellos aprenden a respetar los espacios públicos, en el futuro también se responsabilizarán de ellos y enseñarán a las siguientes generaciones a respetarlos también.

Peter Hall. 1988
Este profesor de Berkeley y del University College de Londres sintetiza la historia del urbanismo del SXX y muestra el fracaso de las tendencias que consideran el planeamiento urbano como un simple diseño físico. Propone integrar sus dimensiones económicas, sociales y políticas.

Donald Appleyard. 1981
Este profesor de la Universidad de Berkeley dice que el espacio urbano debe ser un ámbito de convivencia. En colaboración con Buchanan, establece que cada calle debe tener un máximo de 2.000 a 3.000 vehículos/día para calles residenciales (Benito Corbal tenía en 1997 entre 12.000 y 20.000). Estudios más recientes (Chesterman, 2009) recomiendan entre 1.500 y 2.000 vehículos/día.

Juan A. Santamera y Felipe Manchón. Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente. 1995
Estos ingenieros elaboraron la primera guía completa, global y pormenorizada para la ordenación y el tratamiento racional de los espacios públicos urbanos, para gozar mejor de ellos. Contiene numerosos ejemplos y material gráfico sobre los distintos espacios y sus tratamientos superficiales.

José Martínez Sarandeses. Ministerio de Fomento. 1999
Este arquitecto quiere aunar forma urbana y arquitectónica con calidad ambiental, para configurar espacios útiles y acogedores, corrigiendo las consecuencias de conceder toda la prioridad a los automóviles privados, desnaturalizando el carácter público de los espacios urbanos.

Alfonso Sanz. Ministerio de Fomento. 1998
Recoge las primeras experiencias europeas (especialmente holandesas y danesas) para cambiar la movilidad en ciudades tensionadas por los coches, y trata de aplicarlas a nuestra realidad. Una visión distinta a la que por entonces estábamos acostumbrados.

Sir Colin Buchanan. 1963
Ingeniero civil británico autor de un reputado informe sobre el tráfico en las ciudades, hoy universalmente aceptado y de gran influencia sobre el diseño urbano. Interesante el concepto de “capacidad ambiental” de una calle, que define el volumen de tráfico sin comprometer la calidad de vida de los residentes.